agosto 20, 2026
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Juicio por la muerte de Maradona: el nuevo escándalo que puso en duda una prueba clave para la Fiscalía

El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona enfrenta un nuevo temblor judicial: a cuatro meses de la fecha prevista para el veredicto, la prueba médica clave de la Fiscalía quedó bajo sospecha por un error que mezcla, literalmente, las historias clínicas del ídolo con las de su padre. El hallazgo, revelado en una audiencia reciente por una de las defensas, abre la puerta a un posible pedido de nulidad y vuelve a poner en riesgo un proceso que ya había sido anulado en 2025 por el escándalo del documental filmado a espaldas de las partes.

En el centro de la controversia está la Junta Médica, el informe pericial que sostiene que la muerte del “Diez” era evitable y que sirve de columna vertebral para la acusación de homicidio simple con dolo eventual contra siete profesionales de la salud.

El nuevo escándalo estalló dentro de la sala de audiencias de San Isidro cuando el abogado Nicolás D’Albora, defensor de la coordinadora de la prepaga imputada, advirtió que en el expediente se habían incorporado estudios médicos de entre 2012 y 2015 que no pertenecían a Diego sino a su padre, Don Diego Maradona. Según la presentación, los análisis de Don Diego, realizados y cargados en el sistema de la misma empresa de medicina privada, habrían sido confundidos con los del exfutbolista, hasta el punto de ser utilizados por los peritos para elaborar parte de sus conclusiones. La denuncia judicial habla directamente de una “prueba adulterada” y sostiene que el error no es menor: podría haber orientado a la Junta Médica hacia un diagnóstico y una valoración de riesgo construidos sobre datos clínicos que no eran del paciente que se estaba juzgando.

La gravedad del episodio reside en el momento en que se descubrió: con el debate oral ya avanzado, más de treinta audiencias realizadas y los peritos de la Junta Médica declarando en detalle por qué consideran que el fallecimiento de Maradona se podía evitar. La Fiscalía apoya su teoría de homicidio con dolo eventual en esa tarjeta de diagnóstico: sostiene que el equipo médico desoyó síntomas, subestimó antecedentes y mantuvo al paciente en una situación de vulnerabilidad que terminó en una insuficiencia cardíaca congestiva, con edema agudo de pulmón, tras un período agónico. Para los acusadores, la Junta Médica demuestra que hubo una “internación domiciliaria deficiente” y que los imputados podían prever el desenlace fatal si hubieran cumplido con los estándares de atención y control. Ahora, con parte de esa base probatoria cuestionada, el andamiaje de la acusación queda obligado a revisarse.

La defensa de algunos de los siete imputados —médicos, coordinadores y personal de salud que estuvieron a cargo del cuidado del exfutbolista en la casa de Tigre— ya dejó entrever que utilizará este error como argumento para pedir la nulidad, o al menos la exclusión de la Junta Médica como prueba válida. La estrategia apunta a desacreditar el corazón técnico del caso y a instalar la idea de que el proceso está atravesado por irregularidades estructurales: desde la anulación del primer juicio, en 2025, por la participación clandestina de una jueza en un documental, hasta los fallos en la organización de las audiencias y ahora la confusión en las historias clínicas. Del otro lado, abogados de las querellas y voceros de la Fiscalía admiten la gravedad del episodio, pero sostienen que la equivocación con los estudios de Don Diego no modifica el fondo de la imputación y que existen suficientes elementos independientes —autopsia, testimonios de enfermeros y custodios, registros de visitas, chats y protocolos médicos— para mantener la acusación en pie.

Este nuevo capítulo se inscribe en un juicio que ya acumula más de treinta jornadas de debate, una lista de 127 testigos y un historial de escándalos poco frecuente en la justicia penal argentina. El proceso actual comenzó “desde foja cero” tras la nulidad del debate anterior, que había avanzado durante más de veinte audiencias hasta que se comprobó que una de las juezas estaba siendo filmada para una serie documental sin el consentimiento de las partes. En esta segunda etapa, la sala de San Isidro volvió a convertirse en escenario de tensión: pasaron enfermeros, masajistas, médicos de la prepaga y miembros del entorno íntimo de Maradona, reconstruyendo los últimos días del ídolo, durante los cuales, según varios testimonios, casi no comió, no salió de su habitación y mostraba signos evidentes de deterioro físico. Ahora, la confusión con los estudios clínicos del padre y las acusaciones de “prueba adulterada” reavivan la pregunta que sobrevuela desde el inicio: ¿podrá este juicio llegar finalmente a un veredicto firme o quedará otra vez atrapado en su propia fragilidad institucional?

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