El riesgo país argentino volvió a subir y se ubicó en su nivel más alto desde el 10 de junio, acercándose a la barrera de los 500 puntos básicos. Esta alza respondió a una combinación de factores externos e internos que presionaron a los bonos soberanos en dólares y deterioraron la confianza de los inversores.
En la jornada del lunes feriado, el índice elaborado por JP Morgan avanzó hasta los 483 puntos básicos, según Infobae, aunque otras actualizaciones del mismo medio lo ubicaban en 489 y 497 puntos durante el transcurso de la jornada financiera. Esta diferencia refleja la variación intradiaria del indicador, que se modifica en función de los precios de los bonos argentinos en Wall Street y de la referencia de los títulos del Tesoro de Estados Unidos.
La principal señal de alarma fue el retroceso de los bonos soberanos en dólares, que profundizaron pérdidas en un contexto de mayor aversión al riesgo. Infobae destacó que los Bonares y Globales se diferenciaron de la estabilidad observada en otros activos emergentes y que, en agosto, esos títulos acumulaban una caída promedio cercana al 3%, mientras el riesgo país sumaba más de 50 puntos básicos en el mes.
En el ámbito internacional, el movimiento también estuvo influido por el aumento de las tasas largas de los bonos estadounidenses y por un clima financiero menos favorable para los mercados emergentes. Este contexto incrementó el rendimiento exigido a la deuda argentina y amplió la brecha con los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados el activo libre de riesgo de referencia.
En el plano local, el mercado volvió a mostrar preocupación por la fragilidad de la deuda pública argentina y las dudas sobre la capacidad del Gobierno para consolidar un camino de mayor estabilidad financiera. El retroceso de las cotizaciones borró parte de la mejora que había permitido, semanas atrás, que el riesgo país cayera hacia el área de 400 puntos básicos.
El artículo de Infobae subraya que el riesgo país había alcanzado un mínimo de ocho años en junio, pero desde entonces se revirtió la tendencia y el indicador volvió a aumentar de forma notable. En ese proceso, el mercado pasó de anticipar una mejora sostenida del perfil crediticio argentino a mostrar una actitud más cauta, en medio de la volatilidad externa y las dudas internas sobre la deuda soberana.

