Javier Milei volvió a marcar distancia respecto del rol de Estados Unidos en la crisis financiera que atravesó la Argentina y negó que la Casa Blanca haya “salvado” a su Gobierno, como sostienen parte de la oposición y algunos analistas. En una exposición en la que repasó el reciente episodio de tensión cambiaria, el presidente aseguró que la ayuda norteamericana representó “menos del 5%” del total de recursos que se activaron para enfrentar lo que definió como un “ataque especulativo” contra la economía argentina. Para Milei, atribuir la estabilidad cambiaria y financiera al respaldo de Washington es una “lectura deshonesta” que busca minimizar las decisiones de política económica que, según su visión, resultaron determinantes.
El jefe de Estado detalló que, ante la escalada de la presión sobre el mercado cambiario, el Banco Central decidió “limpiar los encajes y subir los encajes”, una medida que –explicó– amplificó el tamaño del shock financiero a unos 70.000 millones de dólares. Bajo ese esquema, describió el episodio como un ataque especulativo de gran magnitud dirigido contra el sistema financiero argentino, que obligó al Gobierno a movilizar múltiples herramientas para sostener la estabilidad. Milei buscó así encuadrar la reciente turbulencia en los mercados como una prueba de estrés sobre su programa económico y no como un descalabro evitado exclusivamente por la asistencia externa.
En ese contexto, el presidente confrontó de manera directa con quienes sostienen que el desenlace de la crisis se explica, sobre todo, por el paquete de apoyo diseñado por el Tesoro de Estados Unidos. “De los 70.000 millones de dólares, Estados Unidos aportó 2.500. O sea, estamos hablando de un número que es menos del 5%”, afirmó, al plantear una comparación entre el volumen total de recursos involucrados y la porción atribuible a Washington. Milei calificó como “muy deshonesto intelectualmente” el relato que presenta a la Casa Blanca como protagonista excluyente del desenlace favorable para Argentina. Según señaló, ese enfoque omite deliberadamente las decisiones internas que, a su juicio, fueron centrales para desactivar la corrida.
El mandatario apeló incluso a una metáfora para cuestionar esa narrativa: “Es muy deshonesto intelectualmente que de una torta de 100 vos digas que todo cambió por el 3%. O sea, parece una cargada”, sostuvo. Con esa imagen, Milei buscó reforzar la idea de que el aporte norteamericano fue marginal en comparación con el esfuerzo doméstico y que no puede considerarse el factor decisivo que evitó un desenlace más grave. De acuerdo con su planteo, insistir en que “Estados Unidos salvó a la Argentina” no solo distorsiona los números, sino que también responde a una intención política de deslegitimar su programa de ajuste y reforma económica.
Las declaraciones del presidente se inscriben en un debate más amplio sobre el grado de dependencia del gobierno argentino respecto de la ayuda estadounidense y, en particular, del vínculo con la administración de Donald Trump. Mientras en Washington y en parte del arco político argentino se discute si la arquitectura del plan económico descansa en exceso sobre líneas de swap, créditos y compras de deuda ofrecidas por Estados Unidos, Milei se esfuerza por mostrar que el corazón de su estrategia es el ajuste fiscal, la reestructuración del balance del Banco Central y la disciplina monetaria. Al minimizar el peso cuantitativo del aporte norteamericano en la última corrida, el presidente busca reforzar el mensaje de autosuficiencia de su programa, aun cuando reconoce que el respaldo político y financiero de la principal potencia mundial sigue siendo un componente relevante de la escena económica argentina.

