El consumo de las familias argentinas mostró signos de debilidad en junio, afectando significativamente las ventas minoristas de las pymes, que cerraron el primer semestre del año en terreno negativo. Aunque el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) detectó una leve suba interanual del 0,9% en las ventas del sexto mes del año, la mejora no fue suficiente para revertir la tendencia general de caída. Comparado con mayo, las ventas retrocedieron un 1,3% y el acumulado de los primeros seis meses terminó con una retracción del 2,5%.
El informe de CAME atribuye parte de la mejora interanual de junio a dos factores extraordinarios: el cobro del medio aguinaldo, que incrementó temporalmente el poder de compra de los asalariados, y el impulso adicional al consumo generado por el Mundial de Fútbol 2026. Sin embargo, estos elementos puntuales no alteraron el cuadro de fondo: el comportamiento de los consumidores sigue marcado por la cautela, con una fuerte inclinación hacia promociones, descuentos y compras en cuotas, y una preferencia creciente por segundas marcas y decisiones de consumo más racionales.
Dentro de este escenario, algunos rubros lograron sacar ventaja de la coyuntura. El sector de perfumería destacó con un crecimiento interanual del 9,5%. Este incremento se explica por una base de comparación baja respecto al año anterior y por una demanda en aumento de productos de cuidado personal, un segmento que suele mostrar resiliencia incluso en contextos de ingresos ajustados. También se destacó el rubro de alimentos y bebidas, con una suba del 2,9% impulsada por el aguinaldo y el mayor consumo relacionado al Mundial, especialmente en bebidas, snacks y panificados, artículos típicos de reuniones sociales y eventos deportivos. En textil e indumentaria se verificó un incremento más moderado, del 1,9% interanual, que acompañó de manera tenue la mejora estacional del mes.
Por otro lado, algunos sectores no lograron capitalizar ni el aguinaldo ni el entusiasmo mundialista. Entre las actividades con peor desempeño se encuentra el rubro de bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, que sufrió una caída del 3,1% interanual. Según CAME, el cobro del aguinaldo no fue suficiente para reactivar la compra de bienes durables, y muchos comercios tuvieron que ofrecer fuertes promociones para concretar ventas en un contexto de costos crecientes y menor rentabilidad. También mostraron retrocesos las ventas en ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, que bajaron un 2%, y en calzado y marroquinería, con una disminución del 1%. En estos casos, los comerciantes atribuyen la situación a la retracción del consumo, la competencia de productos importados y el avance del comercio informal, que presiona sobre los márgenes de las pymes.
De cara al segundo semestre, el informe señala que, si bien las expectativas empresariales son algo más favorables que meses atrás, el comercio pyme sigue operando con prudencia. La percepción predominante es que el mercado aún no recupera el dinamismo perdido durante la primera mitad del año, y que la mejora parcial de junio responde más a estímulos puntuales que a una recuperación robusta y sostenida. En este contexto, los pequeños y medianos comerciantes se ven obligados a ajustar estrategias: apuestan a promociones agresivas, a la ampliación de opciones de pago y a la fidelización de clientes, mientras observan con atención la evolución del consumo, los costos y la competencia, a la espera de señales más claras de reactivación.

