La principal preocupación económica de los votantes del oficialismo argentino es el endeudamiento personal, que se ubica por encima de la incertidumbre económica, la pérdida de poder adquisitivo y otros problemas como la corrupción. Una reciente encuesta de la consultora Zentrix revela que más de la mitad de quienes apoyaron al gobierno en las elecciones de 2025 señalan el peso de las deudas como su mayor inquietud, lo que perfila un mapa de prioridades muy distinto al de los votantes opositores.
De acuerdo con el relevamiento, el 53,2% de los simpatizantes de La Libertad Avanza identifica las deudas personales como el problema que más les preocupa en el terreno económico. Este foco incluye compromisos asumidos con bancos, financieras y comercios, así como el uso intensivo de tarjetas de crédito y préstamos para llegar a fin de mes. El dato es significativo porque desplaza a un segundo plano otras cuestiones tradicionalmente centrales en la agenda económica, como la inflación, el nivel del salario o la situación del empleo, y sugiere que una parte importante del electorado oficialista percibe que ha llegado a un límite en su capacidad de financiar el consumo cotidiano.
El estudio también indaga en la percepción sobre los ingresos y el poder adquisitivo. Un 66% de los votantes oficialistas afirma que su salario no le alcanza para cubrir todos los gastos mensuales, lo que obliga a recurrir al crédito o a mecanismos de financiación para sostener el nivel de vida. Esta sensación de ahogo económico convive con otras preocupaciones relevantes: el 46,7% de los consultados menciona la corrupción como un problema central y el 35,5% señala la incertidumbre económica. Aunque estas cuestiones conservan peso, quedan por debajo del endeudamiento, que se consolida como el eje alrededor del cual se organizan las inquietudes de este segmento del electorado.
El contraste con los votantes opositores es marcado. Entre quienes se identifican con fuerzas contrarias al gobierno, la preocupación principal se orienta a la incertidumbre económica, mencionada por el 59,4% de los encuestados. En este grupo, el foco está puesto en la falta de claridad sobre el rumbo económico, la volatilidad de las variables y la dificultad para proyectar decisiones de consumo, inversión o ahorro. En segundo lugar aparece el deterioro del ingreso: un 52,6% de los opositores señala como problema dominante la pérdida de poder adquisitivo del salario, asociada al aumento de precios y al encarecimiento del costo de vida. De este modo, mientras el oficialismo se preocupa más por la carga de las deudas ya asumidas, la oposición se concentra en la imprevisibilidad del futuro económico y en el retroceso del nivel de vida.
Las conclusiones de la encuesta de Zentrix describen un escenario en el que las prioridades económicas están fuertemente partidas según la identificación política. Para el gobierno, el dato de que su base electoral coloca el endeudamiento al tope de las preocupaciones supone un desafío: cualquier estrategia económica que busque consolidar apoyo deberá atender la cuestión del crédito al consumo, las condiciones de financiamiento y la capacidad real de las familias para desendeudarse. Para la oposición, en cambio, el énfasis en la incertidumbre y la pérdida de poder adquisitivo refuerza el discurso sobre la necesidad de estabilizar la economía y recomponer ingresos. En ambos casos, el mapa que dibuja la encuesta sugiere que la disputa política se librará, en buena medida, en el terreno de las respuestas concretas a estas preocupaciones divergentes pero igualmente urgentes.

