julio 14, 2026
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Se conocerá hoy la inflación de junio: cuál es el número que esperan los especialistas

La inflación de junio se ha convertido en un dato clave para la economía argentina y para la interpretación política del proceso de desinflación. El mercado anticipa que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostrará una leve baja, y por primera vez en el año, podría romper el piso del 2% mensual. La cifra que difundirá el Indec determinará si el Gobierno logra consolidar la tendencia de desaceleración iniciada tras el pico de fines de 2025 y si puede mantener el relato de una inflación en “zona de control”. Además, marcará el punto de partida para el segundo semestre en relación con salarios, impuestos y tarifas.

En la Casa Rosada y entre las consultoras privadas, el consenso se sitúa entre 1,8% y 2,1%, con la mayoría de las estimaciones más cerca del 1,8%-1,9% que del 2%. Las proyecciones de analistas muestran una alineación entre el sector privado y los pronósticos del Banco Central a través del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). Según este sondeo, realizado entre 44 participantes, la inflación de junio habría sido de 2%, apenas por debajo del 2,1% registrado en mayo y en línea con la trayectoria descendente de los últimos meses. No obstante, el grupo de especialistas con mejor desempeño histórico, conocido como Top 10, ajustó aún más el número a 1,9%, reforzando la expectativa de que el dato oficial confirme una nueva baja. Paralelamente, estimaciones privadas independientes, como las de Analytica, EcoGo, C&T y Fundación Libertad y Progreso, también coinciden en un rango de 1,8%-1,9%, lo que alimenta la esperanza oficial de que el IPC nacional “perfore” la barrera del 2%.

El dato de junio es relevante no solo por la fotografía puntual del mes, sino por lo que implica para la película del año. Con una inflación en mayo del 2,1% y un junio proyectado por debajo de ese registro, el acumulado del primer semestre se ubicaría en torno al 17%, un nivel que, de confirmarse, significaría una desinflación significativa respecto al 25,5% mensual que se llegó a observar en diciembre pasado. Esto ordenaría la discusión sobre la actualización del impuesto a las Ganancias y del Monotributo en la segunda mitad del año. Esa dinámica también impacta en las paritarias: con la inflación acercándose al 2% mensual, sindicatos y empresas recalibran sus acuerdos para evitar que los salarios vuelvan a quedar rezagados, mientras el Ejecutivo busca que la moderación de precios se traduzca en una recuperación gradual del poder de compra. El Ministerio de Economía, por su parte, observa de cerca el indicador, ya que de él dependen las decisiones sobre eventuales correcciones en tarifas o tipo de cambio sin afectar la tendencia a la baja.

La reciente desaceleración encuentra respaldo en algunos componentes específicos de la canasta de consumo. Los relevamientos privados indican que, durante junio, la categoría de alimentos y bebidas consolidó su tendencia a moderar las subas, con variaciones semanales por debajo del 0,5% y, en algunos casos, prácticamente nulas en la última semana del mes. C&T Asesores, por ejemplo, midió un incremento mensual de 1,9% en la región del Gran Buenos Aires, el menor desde agosto de 2025, mientras que LCG observó que los alimentos no tuvieron aumentos en la cuarta semana de junio, dejando un promedio de 1,5% para las últimas cuatro semanas. EconViews detectó una suba de apenas 0,2% en la canasta de supermercados hacia el cierre del mes, con un acumulado de 1,1% en cuatro semanas, reforzando la idea de una inflación más contenida en los bienes básicos. Ese freno en alimentos, combinado con cierta estabilidad en el tipo de cambio y un menor traslado de costos regulados, ayuda a explicar por qué las expectativas ahora confluyen en niveles que el mercado considera compatibles con una inflación anual del 30% en 2026.

La expectativa sobre el dato de junio se ubica también en un contexto internacional que influye en la dinámica de precios. En Estados Unidos, el consenso de mercado anticipa para junio una deflación de alrededor de -0,2% en el índice de precios al consumidor, con una inflación general moderándose hasta cerca del 3,8% interanual y una inflación subyacente en torno al 2,8%. Esto, en la mayor economía del mundo, tiende a relajar las presiones sobre las tasas de interés globales y sobre el costo del financiamiento para países emergentes, como Argentina, al tiempo que reduce el impacto de la energía en los índices de precios domésticos. En el caso argentino, una inflación de junio por debajo del 2% y una tasa anual en torno al 30% se interpretan como señales de avance hacia un régimen más estable, aunque todavía distantes de las metas que proyecta el Gobierno para los próximos años, en las que prevé llevar la inflación interanual a niveles cercanos al 20% en 2027 y al 14,2% en 2028, según proyecciones oficiales y privadas.

Más allá de la cifra puntual que publique el Indec, lo que está en juego con el dato de inflación de junio es la credibilidad del proceso de desinflación y la capacidad de la política económica para sostenerlo en un entorno social y político complejo. Los analistas privados predicen que la inflación mensual se mantendrá cerca del 2% en julio y solo caerá de forma más clara bajo ese umbral a partir de agosto, siempre que no se produzcan sobresaltos en el frente cambiario ni aumentos en precios regulados. A corto plazo, factores como el turismo de invierno, ciertos aumentos en servicios y la corrección de tarifas podrían presionar al índice. Sin embargo, los economistas que participan del REM y otros relevamientos apuntan que, si el dato de junio confirma la esperada baja, la señal será suficiente para que “la gente esté tranquila de que la inflación va a seguir a la baja”, tal como sintetizó el ministro Luis Caputo al referirse a las estimaciones que manejan las consultoras. La publicación del IPC, entonces, será mucho más que un número: será un test sobre cuánto de la desinflación que muestran las estadísticas se percibe en la vida cotidiana y sobre cuánto margen político conserva el Gobierno para profundizar su programa económico.

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