Una masa de aire polar ha irrumpido en Argentina, provocando un abrupto descenso de las temperaturas y un frente frío que afecta gran parte del país, desde la región pampeana hasta la Patagonia. Este fenómeno meteorológico, caracterizado por vientos del sudoeste y cielos mayormente despejados, ha generado mínimas de hasta 2°C en el centro y valores bajo cero en el sur, con ráfagas de viento de hasta 70 km/h en Buenos Aires que causaron caídas de árboles y ramas.
Los modelos de pronóstico, como el ECMWF, indican que el frío intenso persistirá hasta el miércoles, con los días más críticos el lunes y martes, antes de un retorno rápido a temperaturas habituales para el otoño. En la Patagonia, las máximas han oscilado entre 8°C y 16°C, mientras que en el centro del país se registran entre 20°C y 24°C, desplazando el patrón cálido que dominó las primeras semanas de abril. La ausencia de precipitaciones generalizadas, salvo lluvias acotadas de 10 a 20 mm en Misiones y norte de Corrientes, favorece el enfriamiento nocturno y la expansión de heladas en zonas rurales.
El impacto se manifiesta con mínimas de 2°C a 6°C en la región pampeana el lunes, bajando a valores cercanos a 0°C el martes en el sur y oeste de Buenos Aires, La Pampa, sur de Córdoba y San Luis. Especialistas destacan que este es el pulso frío más intenso del año en el centro de Argentina, con riesgo de heladas en áreas productivas y vientos que superan los 80 km/h en la costa bonaerense, lo que motivó alertas oficiales por posibles daños en el AMBA. El meteorólogo Christian Garavaglia, de Meteored, y Marcelo Madelón, del Aeropuerto de Córdoba, coinciden en la brevedad del evento, pero advierten sobre sus efectos inmediatos en la estabilidad urbana.
Este episodio se enmarca en las típicas transiciones otoñales, aunque con registros inusuales tras un abril que comenzó con sensaciones térmicas de hasta 35°C en Buenos Aires. El frío se consolida por la llegada de aire seco y frío tras un sistema frontal, afectando tanto ciudades como campos, donde las heladas podrían impactar la agricultura. Garavaglia precisó que “esta primera incursión de aire frío va a ser breve, no va a durar más que cuarenta y ocho horas”, con un ascenso térmico a partir del miércoles impulsado por vientos del noroeste.
En resumen, mientras el centro y norte enfrentan un ambiente gélido con mínimas bajas hasta mediados de semana, la Patagonia ya registra temperaturas extremas bajo cero, recordándonos la volatilidad climática de la estación. Los pronósticos subrayan la fugacidad del fenómeno, pero recomiendan precauciones ante vientos y heladas, especialmente en zonas vulnerables como el conurbano y las regiones productivas. Este contraste térmico marca el fin del calor atípico inicial del mes, reafirmando la imprevisibilidad del otoño argentino.

