**Escándalo en el Senado: los senadores se blindan con dietas millonarias mientras el país aprieta el cinturón**
En un contexto de alta tensión política entre el Congreso y el gobierno de Javier Milei, los senadores nacionales han firmado un nuevo acuerdo paritario que eleva sus dietas a más de 10,2 millones de pesos brutos a partir de noviembre. Este incremento, vinculado automáticamente a la paritaria de los empleados legislativos de la Asociación del Personal Legislativo (APL), acumula un 7,52% entre junio y noviembre, con subas escalonadas y bonos remunerativos de hasta 25 mil pesos. El cálculo es sencillo y sorprendente: el módulo salarial aumenta a 2.554 pesos, multiplicado por los 4.000 módulos que componen cada dieta, otorgando ese monto millonario antes de descuentos por Ganancias, jubilación y obra social.
La vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, intentó desvincular las dietas de los legisladores de estos aumentos, emitiendo una resolución para que cada uno renuncie voluntariamente al incremento. Sin embargo, la propuesta fracasó: solo la mitad del cuerpo optó por esa salida, con bloques como La Libertad Avanza, PRO, UCR y algunos senadores provinciales rechazando el grueso de las subas, especialmente el retroactivo de junio, julio y agosto. Del lado peronista, liderado por José Mayans, la mayoría no se bajó del barco: solo Fernando Rejal y Alicia Kirchner renunciaron al aumento de junio, mientras el resto de los 32 integrantes del interbloque kirchnerista se quedó con todo. Casos como el formoseño Francisco Paoltroni, con sueldo embargado, o Lucila Crexell y Natalia Gadano, tampoco cedieron.
Este mecanismo de indexación no es nuevo: data de abril de 2024, cuando oficialismo y oposición lo aprobaron a mano alzada y sin debate, dejando las dietas vinculadas a las paritarias de los trabajadores del Congreso. Antes, en 26 meses desde mayo de 2023, las dietas ya habían aumentado un 1000%, superando con creces la inflación del 491% en el período, según recibos oficiales del Senado. Críticos lo consideran un privilegio de casta, especialmente en un contexto donde Milei recorta gasto público y promueve austeridad, mientras los senadores suman una decimotercera dieta anual para “compensar” el aguinaldo.
José Mayans, jefe del bloque de Unión por la Patria, respondió a las críticas negando que cobren “10 millones por mes” –como dijo la libertaria Virginia Gallardo, a quien tildó de “tonta y estúpida”– y defendió que ganan “menos que un juez de primera instancia”. Pero los números fríos revelan la verdad: el neto, tras aproximadamente un 35% de descuentos, ronda los 6-7 millones, cifras que generan repudio en una Argentina golpeada por la crisis. Villarruel había congelado las dietas hasta marzo de 2025, pero el nuevo acuerdo paritario las descongeló todo.
El debate se agita en un Senado convulsionado, con sesiones intensas por presupuestos 2026 y DNU controvertidos, en las que senadores piden votaciones nominales para artículos sensibles como el 30, que recorta fondos en educación y ciencia. Mientras el gobierno presiona por reformas, este incremento automático pinta a los legisladores como desconectados de la realidad: ¿quién pagará esta fiesta con impuestos de un pueblo que apenas llega a fin de mes?

