La pobreza alcanzó al 32,3% de la población argentina durante el primer semestre de 2026, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La cifra representa un aumento de 4,1 puntos porcentuales frente al 28,2% registrado en la segunda mitad de 2025 y marca un quiebre en la tendencia descendente que se había observado en las mediciones anteriores.
El informe oficial fue elaborado a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que releva la situación socioeconómica de 31 aglomerados urbanos. En ese universo, alrededor de 9,7 millones de personas quedaron por debajo de la línea de pobreza, mientras que unas 2,2 millones no lograron cubrir el costo de la canasta básica alimentaria.
La indigencia también mostró un incremento durante los primeros seis meses del año. El indicador pasó del 6,3% en el segundo semestre de 2025 al 7,5% en el primer semestre de 2026, lo que implica una suba de 1,2 puntos porcentuales. En términos de hogares, la pobreza afectó al 24,4%, en tanto que la indigencia alcanzó al 5,6%.
Al proyectar los resultados de la encuesta sobre el total de la población del país, el número de personas pobres asciende a aproximadamente 15,5 millones. Dentro de ese grupo, cerca de 3,6 millones de argentinos se encontrarían en situación de indigencia, de acuerdo con las estimaciones difundidas a partir de los datos oficiales.
El deterioro se produjo en un contexto de aceleración de la inflación durante los primeros meses de 2026, que elevó el costo de los bienes y servicios esenciales. La pérdida de poder adquisitivo dificultó que numerosos hogares pudieran acompañar el aumento de la canasta básica, aun cuando contaran con ingresos laborales.
La variación también se reflejó en la cantidad de personas afectadas en los aglomerados urbanos relevados. Frente al semestre anterior, el nuevo resultado implica aproximadamente 1,2 millones de personas pobres adicionales, según estimaciones difundidas sobre la base del informe del INDEC.
El resultado reabre el debate sobre la evolución de los ingresos, el empleo y las políticas de asistencia social. Aunque la medición corresponde exclusivamente al primer semestre y se concentra en áreas urbanas, sus proyecciones muestran que una porción significativa de la población continúa enfrentando dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

