Atención, che! La nafta ya trepó un 6% en Argentina desde que estalló el quilombo en Medio Oriente, y los economistas no paran de alertar sobre lo que viene. El conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos disparó el precio del petróleo Brent por encima de los 90 dólares el barril, con picos del 8% en una sola jornada, gracias a los ataques que complicaron el tráfico en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa un tercio del crudo mundial. Acá en el país, las petroleras ya ajustaron surtidores y sumaron un aumento impositivo del 1,1%, pero el grueso del impacto se siente en la cadena de combustibles que usamos todos los días.
Los especialistas coinciden en que el principal golpe llega por el precio del petróleo, que se filtra rápido a la nafta, el gasoil y el resto de los derivados. Sergio Chouza, economista que charló con Canal E, explicó que “cuando se encarece el crudo, se traslada al consumidor final primero en combustibles, después en logística y luego en todos los bienes y servicios”. Ernesto Mattos destacó que Argentina tiene ventajas porque somos exportadores netos de energía gracias a Vaca Muerta, pero el gas más caro impacta en fertilizantes –importamos por 1.500 millones de dólares al año– y achica márgenes en el agro. Si el conflicto se alarga semanas o meses, la inflación va a sentir el impacto, con estimaciones de Morgan Stanley que hablan de 0,2 a 0,4 puntos extras en el IPC.
No todo es conflicto: para el frente externo, es una bendición disfrazada. El salto en el petróleo fortalece nuestras exportaciones desde Neuquén, con proyecciones de 1.300 a 1.700 millones de dólares extras en el saldo comercial, o hasta 800 millones por cada 10 dólares de suba en el barril. Gustavo Araujo, de Criteria, destacó que “Argentina enfrenta este shock con mayor elasticidad de oferta gracias a Vaca Muerta”, mejorando los términos de intercambio. Martín Castellano, del Instituto de Finanzas Internacionales, explicó: “Hace unos años erosionaba la cuenta corriente; ahora la apuntala, sumando 0,25% del PBI”. YPF, por su parte, con su CEO Horacio Marín al frente, anunció que no va a trasladar todo de una, moderando el impacto.
Pero hay que estar atentos a la recesión que tenemos encima, con inflación alta y demanda floja, que podría frenar el traslado completo de precios. Germán Rollandi advirtió que el encarecimiento logístico va a golpear supermercados y comercios, mientras que el agro sufre por fletes y fertilizantes, aunque el Golfo nos compra 3.000 millones en productos. Daniel Montamat, ex YPF, lo ve como “una caja de Pandora”: si bloquean el Estrecho, el barril supera los 100 dólares fácilmente y la geopolítica manda. Orlando Ferreres minimiza un poco el impacto para Argentina por ser proveedores, pero si escala, “la presión interna es inevitable”.
Finalmente, los mercados están volátiles como un tango de Gardel: rebotes en Wall Street, riesgo país en alza y cautela total para inversores. Chouza recomienda “desencillarse hasta que aclare” y no jugársela con posiciones agresivas. Mientras el Gobierno vigila de cerca la deuda y la macro, con Bernabé Salas recordando nuestra dependencia del crédito externo que se contrae en situaciones de este tipo. El conflicto nos pone en una balanza: dólares adentro por exportaciones, pero nafta más cara en el bolsillo. Habrá que ver cuánto dura el fuego en Medio Oriente para saber si seguimos subiendo nafta o respiramos un poco.

