The New Brighton: El cierre de un ícono de la City porteña
La caída de una leyenda gastronómica
La Justicia decretó recientemente la quiebra de The New Brighton, uno de los bares históricos más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires. El fallo judicial, emitido por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 3 el 27 de febrero, marca el final de una institución que había perdurado más de un siglo en el microcentro porteño. El local ubicado en Sarmiento 645, en el barrio de San Nicolás, no logró sobrevivir a la combinación de caída del consumo y al deterioro de la actividad generado a partir de la pandemia.
Un patrimonio cultural olvidado
The New Brighton no era un simple restaurante, sino un monumento a la historia argentina. Fundado en 1908, el establecimiento se destacaba por su diseño de estilo belle époque, con una barra de madera tallada, vitrales y mobiliario de época que convivían con piezas históricas donadas por la realeza británica. Las tres plumas de Gales, símbolo histórico del bar, fueron un regalo de Eduardo VIII tras su visita en 1935. Por su valor patrimonial, la Legislatura porteña lo declaró Sitio de Interés Cultural en agosto de 2024, reconocimiento que buscaba garantizar la preservación de su identidad arquitectónica.
La reconversión que no fue suficiente
Tras permanecer cerrado casi dos años durante la pandemia, el restaurante reabrió en noviembre de 2021 bajo la gestión de Sebastián Di Costa, quien intentó una reconversión estratégica: democratizar la carta y bajar precios para atraer a un público más joven. La propuesta incluyó platos heredados del legendario chef Gato Dumas, como el Lomo Brighton y los panqueques de manzana al rhum flambeados. Sin embargo, la estructura de costos de un local de 450 metros cuadrados, con 150 cubiertos y una dotación de personal con alta antigüedad, se volvió insostenible frente a una rentabilidad que se erosionaba mes a mes.
El colapso del microcentro porteño
El cierre de The New Brighton refleja una transformación más profunda del microcentro. Tras la pandemia, el microcentro dejó de concentrar las miles de oficinas que allí funcionaban, muchas de las cuales se reubicaron en otros corredores como Palermo y Núñez. El trabajo híbrido y el home office redujeron la población flotante del centro en un 30% a 40%. A esto se sumó el colapso del “after office”: el consumo después de las 18:00 horas, que antes sostenía el turno tarde-noche, ha caído drásticamente al quedar las oficinas desiertas. La dinámica económica quedó atada al ritmo de las oficinas, con mayor movimiento en los primeros días del mes y una caída sostenida hacia el cierre, complicando la previsibilidad de ingresos para los locales gastronómicos.
Una crisis generalizada del sector gastronómico
El destino de The New Brighton no es un caso aislado. Según la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés, las ventas del sector cayeron hasta 30% en 2025 comparado con 2024. Otros bares notables también atravesaron situaciones críticas: La Paz en la Avenida Corrientes bajó definitivamente la persiana, mientras que la histórica sucursal de La Continental en Almagro cerró sus puertas. Casos como Café Petit Colón se mantienen en situaciones delicadas, y negocios como La Giralda necesitaron el ingreso de nuevos accionistas para sostenerse. El silencio del piano en Sarmiento 645 representa el fin de un siglo de historia, pero también el síntoma de una crisis mayor que enfrenta toda la estructura gastronómica porteña.

