Un vecino del barrio porteño de Belgrano sobrevivió de milagro a un brutal accidente mientras tomaba una gaseosa en la vereda de una cafetería sobre Ciudad de la Paz al 353. Sentado en una de las mesas al aire libre, el hombre, identificado como Pablo, fue sorprendido por la caída de una pesada placa de vidrio que se desprendió del balcón de un cuarto piso y lo impactó de lleno en la cabeza. La secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad de la zona y en las últimas horas se volvió viral, encendiendo las alarmas sobre el estado de los frentes y balcones en la ciudad.
En las imágenes se ve a Pablo tomando su bebida con total tranquilidad hasta que, en un momento, saca un cigarrillo y se dispone a encenderlo. Segundos después, sin ningún indicio previo, el vidrio cae desde lo alto y lo golpea violentamente, provocando un estruendo que hace que empleados y clientes del local salgan corriendo hacia la vereda. El impacto no sólo lo dejó tendido y aturdido, sino que también perforó y deformó la mesa en la que estaba sentado, lo que da cuenta de la potencia con la que descendió la estructura.
Pese a la violencia del golpe, Pablo se encuentra fuera de peligro, aunque sufrió lesiones de consideración. Un vecino de la zona, Julio, contó que al hombre le dieron 20 puntos de sutura en la cabeza y que también resultó con tres tendones cortados en un brazo, por lo que deberá afrontar un proceso de rehabilitación. “Está bien, ya los 20 puntos de la cabeza se los sacaron”, relató el hombre, que habló con la víctima y detalló que aún tiene el brazo comprometido y dolorido. Fuentes médicas indicaron que, dentro de la gravedad del episodio, la evolución es favorable.
Los trabajadores de la cafetería también describieron los minutos de tensión posteriores al accidente. Lautaro, uno de los empleados, recordó que estaban en el fondo del local haciendo producción cuando escucharon “un estruendo bastante importante” que en un primer momento asociaron a un posible choque en la calle. Al salir, se encontraron con Pablo desvanecido y ensangrentado, y comenzaron a asistirlo mientras esperaban la llegada de la ambulancia: lo sentaron en una silla, le hicieron un torniquete en el brazo y le limpiaron las heridas para intentar controlar el sangrado. El temor a que siguieran cayendo fragmentos de vidrio los obligó a trabajar con cautela.
Tras el hecho, el comercio decidió retirar o correr las mesas de la vereda como medida de precaución para evitar que se repita una situación similar. En paralelo, intervinieron el encargado del edificio y los bomberos, que ingresaron al departamento del cuarto piso —cuyos dueños residen en la provincia de Córdoba y no se encontraban en el lugar— para retirar los restos de vidrio y la otra placa que aún permanecía en el balcón. El área quedó acordonada y la Justicia inició actuaciones para establecer responsabilidades, mientras vecinos y comerciantes del barrio reclaman controles más estrictos sobre balcones y estructuras vidriadas en edificios, en especial en zonas gastronómicas con mesas al aire libre.


