Una ciudadana argentina murió en el choque entre dos trenes de alta velocidad ocurrido en la provincia española de Toledo, mientras que otro argentino continúa desaparecido y es buscado por las autoridades y sus familiares. La información fue confirmada por fuentes vinculadas con la investigación.
La víctima fue identificada como Ana Martina Conte Grand, una mujer de 32 años oriunda de San Juan. Según la información disponible, vivía en Andalucía y viajaba en una de las formaciones que se dirigían hacia Sevilla cuando se produjo el impacto.
El accidente ocurrió el miércoles 28 de octubre en las inmediaciones de la estación de Urda, entre las localidades de Urda y Los Yébenes. Dos trenes de alta velocidad que circulaban en la misma dirección chocaron, en un siniestro que dejó decenas de muertos y más de un centenar de heridos, incluidos varios pasajeros en estado grave.
El segundo argentino involucrado es Agustín Randazzo, de 51 años. El hombre reside en España desde 2002 y se trasladaba desde Madrid hacia Sevilla por motivos laborales. De acuerdo con sus familiares, viajaba en el coche número ocho de una de las formaciones y desde el momento del accidente no pudieron volver a comunicarse con él.
La familia de Randazzo realizó la denuncia correspondiente y participa de las tareas de búsqueda. Su pareja también difundió pedidos de información en redes sociales y señaló que, pese a haber sido registrado en una base de datos sanitaria de Castilla-La Mancha, todavía no contaban con precisiones sobre su estado ni sobre el lugar donde se encontraba.
Ante la magnitud de la tragedia, la Embajada argentina en España y el Consulado General en Madrid comenzaron a verificar si había más ciudadanos argentinos entre las víctimas y los heridos. La Cancillería expresó sus condolencias a los familiares de quienes murieron y aseguró que mantiene contacto con las autoridades españolas para seguir la evolución del caso.
La investigación busca determinar las causas del choque. Entre las primeras hipótesis mencionadas por las autoridades aparece un posible problema de comunicación informática, aunque los peritajes deberán establecer con precisión cómo ocurrió la colisión y si existieron fallas operativas o técnicas.

