Alarma en los hogares argentinos: La morosidad crediticia se dispara y ya afecta a más del 9% de las familias, con récords históricos que pintan un panorama sombrío para el bolsillo del ciudadano de a pie. Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el ratio de irregularidad en préstamos a hogares escaló al 9,3% en diciembre de 2025, triplicando el 2,5% de fines de 2024 y marcando el pico más alto desde que se mide la serie en 2010. Este salto de 6,7 puntos interanuales refleja el ahogo financiero de millones de familias, golpeadas por la inflación persistente y la caída del poder adquisitivo.
Los segmentos más vulnerables lideran el desastre: préstamos personales con un 12% de mora, casi cuadruplicando el 3,3% de un año atrás, y tarjetas de crédito en 9,3% para familias, con un incremento de 7,4 puntos. En octubre ya se veía venir la tormenta, con morosidad general en préstamos personales y plásticos al 7,8%, el peor nivel desde 2011, y saltos del 343% en tarjetas. Hipotecarios y prendarios no escapan: 1,2% y 5,8% respectivamente, con los UVA prendarios al 7,5% por la suba de cuotas. Mientras, los cheques rechazados explotaron a 119.285 en diciembre, por 347.637 millones de pesos, un 311% más en dos años.
En contraste, las empresas resisten mejor: morosidad corporativa en 2,5%, con subas en comercio y primaria, pero lejos del drama hogareño. El BCRA totaliza el 5,5% de irregularidad en el sector privado, el más alto en 15 años, impulsado por el consumo familiar sensible a los ingresos menguantes. Bancos endurecen el torniquete: límites en tarjetas, créditos más caros y escrutinio feroz a deudores, anticipando riesgos. La rentabilidad cae –ROA al 1%, ROE al 4,4%–, por incobrables y márgenes reales más flacos.
La encuesta de hogares pinta un panorama crudo: 48% no llega a fin de mes y 25% pide prestado, combinado con mora triplicada al 8,8% en noviembre. Crece el crédito no bancario, 140% desde marzo 2024, con tasas usureras y mora del 20%. En Buenos Aires, casi dos millones de nuevos deudores en 2025, y salarios van a atrasos, no a consumo. El modelo Milei desplaza Leliqs por crédito privado al 43,9% de activos, pero las familias pagan el pato.
Este 2026 arranca con deudas en alza y transacciones débiles: tarjetas débito caen 14,2% real, mientras crédito sube nominal pero pierde 3,5% ajustado. Analistas temen un año negro si no amaina la presión inflacionaria y suben salarios reales. Las familias, con bolsillos ajustados, consumen menos y caen en mora récord, la peor en década y media. El BCRA alerta: sin freno, el sistema financiero podría tambalear, dejando a un cuarto de endeudados en problemas para cancelar.


