noviembre 29, 2025
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La Justicia argentina dictó un fallo histórico que garantiza la inclusión escolar de niños con TEA y prohíbe la exclusión bajo el derecho de admisión

Un fallo judicial histórico redefine la inclusión de niños con TEA en las escuelas argentinas

La Justicia de la provincia de Buenos Aires ha dictado una sentencia que marca un punto de inflexión en materia de inclusión educativa. En una decisión ya considerada histórica, los tribunales ordenaron a una institución escolar privada readmitir a dos menores con diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA) y capacitar a su personal docente. El caso, que comenzó como una batalla legal de una familia contra la discriminación educativa, se ha convertido en un precedente jurídico de alcance nacional que podría transformar la forma en que las escuelas argentinas abordan la inclusión de niños con discapacidad.

El conflicto tiene su origen en octubre de 2024, cuando Rodrigo Rey, arquero del club Independiente, y su esposa fueron notificados de que el Instituto José Manuel Estrada de City Bell —una institución educativa reconocida en la provincia— no renovaría la matrícula de sus dos hijos: Benicio, de 8 años, diagnosticado con TEA, y su hermana Renata. La escuela justificó esta decisión invocando su “derecho de admisión”, argumentando que podía ejercer discrecionalidad en la aceptación de estudiantes. Sin embargo, la familia Rey no aceptó pasivamente esta exclusión y decidió recurrir a las vías legales para defender el derecho de sus hijos a la educación.

Gracias a una medida cautelar solicitada durante el proceso judicial, los menores pudieron continuar asistiendo al Instituto José Manuel Estrada durante todo 2025 mientras se resolvía el caso en la justicia. Este mecanismo judicial provisional permitió que ambos hermanos mantuvieran su continuidad educativa, evitando una ruptura abrupta en sus trayectorias escolares. Finalmente, el fallo decisivo fue completamente favorable a la familia Rey, estableciendo jurisprudencia clara sobre los derechos de los niños con TEA en el sistema educativo argentino.

La sentencia constituye un hito fundamental al establecer que las escuelas no pueden negar la continuidad escolar invocando normas internas si eso implica discriminar a alumnos con TEA. El fallo va más allá de resolver el caso particular: obliga a la institución a capacitar a su personal docente sobre discapacidad y autismo como parte de ajustes razonables para garantizar una verdadera inclusión educativa. Según explicó la abogada Carla Junqueira, que representó a la familia Rey, “la igualdad y la no discriminación deben prevalecer por encima de los reglamentos internos de una escuela privada”. Esta declaración resume la esencia de la victoria judicial: los principios constitucionales de igualdad superan las políticas internas de las instituciones.

El impacto de esta resolución trasciende ampliamente el caso específico de la familia Rey. Organizaciones especializadas en autismo, como TEActiva, han celebrado el fallo reconociendo su potencial para generar jurisprudencia que beneficie a miles de familias argentinas que enfrentan situaciones similares. Uno de los aspectos más destacados de la sentencia es una exhortación para que las escuelas y el sistema educativo en general promuevan capacitación permanente en materia de inclusión y neurodiversidad. No se trata únicamente de resolver un caso puntual, sino de construir entornos verdaderamente inclusivos donde el TEA sea comprendido como parte de la diversidad neurológica y no como una barrera para acceder al derecho fundamental a la educación.

Este fallo judicial representa un cambio paradigmático en la comprensión de la inclusión educativa en Argentina. Al establecer que las instituciones escolares tienen obligaciones concretas hacia los estudiantes con TEA, la justicia reafirma que la inclusión no es un ideal aspiracional, sino un derecho concreto que implica obligaciones para las instituciones educativas. La sentencia sienta las bases para que futuras decisiones judiciales protejan a otros niños y niñas con discapacidad que enfrenten exclusión en el sistema educativo, transformando la realidad de miles de familias argentinas que luchan por asegurar que sus hijos reciban educación en igualdad de condiciones.

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