El dengue, la enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, comenzó a mostrar presencia antes de lo habitual en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). De acuerdo a fuentes del Ministerio de Salud de la provincia, ya se confirmaron cuatro casos en esta región y uno en Entre Ríos. El reporte llega en las semanas previas al incremento usual de casos, que suele darse cuando las temperaturas suben hacia finales de noviembre. Según datos oficiales, los números siguen dentro de parámetros normales, pero la vigilancia no descansa, ya que la llegada temprana podría anticipar un aumento sostenido en los meses más cálidos.
En el último Boletín Epidemiológico Nacional, estos cinco casos confirmados surgen de un total de 390 sospechosos investigados. Por ahora, la circulación viral autóctona permanece interrumpida: hace 11 semanas que no se detectan casos indígenas, lo que ubica a la situación general en un escenario de bajo riesgo. Esta baja en los casos autóctonos supone cierta tranquilidad tras dos años consecutivos de epidemias muy agresivas, con picos históricos de contagios, pero el alerta se mantiene especialmente para regiones donde el mosquito vector está presente durante todo el año.
Expertos como Tomás Orduna, infectólogo y referente en enfermedades tropicales, explican que la preocupación histórica por el dengue en nuestro país está vinculada tanto con el ingreso de personas infectadas desde el exterior como con las condiciones locales que permiten la proliferación de criaderos del mosquito Aedes aegypti. Orduna subraya que, si bien siempre se reportan casos importados, la clave para prevenir un brote está en evitar la presencia simultánea de personas virémicas y altas poblaciones de mosquitos, algo que suele ocurrir entre el verano y principios del otoño, cuando las lluvias intensifican la presencia de lugares propicios para la reproducción del vector.
Por su parte, la investigadora Sylvia Fischer, del Grupo de Estudio de Mosquitos de Exactas (UBA–Conicet), advierte que si bien la abundancia de mosquitos es la habitual para la época, las precipitaciones pueden cambiar el escenario rápidamente. La generación de nuevos criaderos en patios y recipientes exteriores puede incrementar el riesgo de manera repentina, por lo que las tareas de prevención —como el descacharrado y el uso de repelente— siguen siendo fundamentales.
A nivel regional, el contexto resulta desafiante: en todo el continente americano ya se contabilizan cerca de cuatro millones de casos sospechosos de dengue este año, aunque la tendencia, por ahora, muestra una sensible baja respecto a la temporada anterior. Los especialistas y las autoridades sanitarias insisten en la importancia de mantener las acciones preventivas y aprovechar la oferta de vacunación, gratuita en la provincia de Buenos Aires para personas de 15 a 59 años que se registren en el programa “Mi salud digital Bonaerense”. El desafío es sostener la conciencia colectiva y la acción individual para transformar los buenos augurios de esta temporada en logros reales de salud pública.


