Argentina dio esta semana un paso determinante en su largo camino hacia la adhesión plena a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el foro que concentra a las economías más desarrolladas y democráticas del planeta. En una ceremonia en el Palacio San Martín, el canciller Pablo Quirno entregó el Memorándum Inicial de Adhesión al secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, marcando así el inicio formal de la fase técnica del proceso de integración.
El documento presentado por Argentina contiene más de 240 autoevaluaciones que analizan en profundidad hasta qué punto la legislación, las políticas públicas y las regulaciones nacionales se alinean con los estándares y mejores prácticas exigidas por la OCDE. Desarrollado por técnicos de todas las áreas del Estado, el Memorándum sintetiza meses de trabajo y representa la hoja de ruta para los próximos años, en los que el país deberá sostener un diálogo constante con los 25 comités de expertos del organismo internacional.
Este avance ocurre en el marco de una estrategia más amplia impulsada por el gobierno nacional para fortalecer la inserción internacional de Argentina, potenciar su competitividad y facilitar la llegada de inversiones. Desde Cancillería resaltaron que la presentación del Memorándum constituye un hito porque habilita la revisión exhaustiva de las políticas nacionales y la formulación de recomendaciones específicas, dando comienzo a una etapa de revisiones temáticas y misiones de observación en ministerios y organismos públicos. En este sentido, la adhesión no solo implica ajustarse a requisitos técnicos, sino también avanzar en la consolidación de reformas estructurales y en la modernización institucional del Estado.
El proceso de integración a la OCDE, sin embargo, no representa una meta en sí misma, sino una herramienta para potenciar la capacidad del Estado, promover la transparencia y afianzar el desarrollo. La pertenencia al foro otorgaría a Argentina mayor credibilidad internacional, ampliaría el acceso al financiamiento externo y contribuiría a atraer inversiones de largo plazo. De acuerdo a cálculos oficiales, la OCDE agrupa a países que representan cerca del 45% del Producto Bruto Interno (PBI) mundial y concentran la mayoría de los flujos de inversión extranjera directa.
Aunque el camino hacia la OCDE comenzó formalmente durante el gobierno de Mauricio Macri en 2016, la concreción de este paso refleja la voluntad de construir una política de Estado a largo plazo, trascendiendo gobiernos y orientaciones ideológicas. Ahora, el desafío será sostener el compromiso: la etapa técnica puede demandar varios años, en función del grado de alineamiento de las normas argentinas con los parámetros del organismo. Como señaló el canciller Quirno, la adhesión representa una oportunidad para consolidar la transformación institucional y económica que está en marcha, buscando que el país pueda integrarse plenamente al mundo y garantizar un futuro de desarrollo sostenible y reglas claras.


