El incendio forestal que desde hace días azota la zona de Guasapampa, en el departamento Minas de la provincia de Córdoba, continúa expandiendo su voracidad sobre extensas áreas de vegetación nativa. Según datos recientes de las autoridades provinciales, el fuego ya habría consumido más de 1.500 hectáreas, aunque algunas fuentes elevan ese número hasta cerca de las 4.000, reflejando la gravedad y dificultad de acceder a cifras precisas en un contexto tan dinámico y complejo.
La emergencia movilizó a más de 150 efectivos, entre ellos, 122 bomberos voluntarios, además de brigadistas del Equipo Técnico de Acción ante Catástrofes (ETAC) y personal del Plan Provincial de Manejo del Fuego. El operativo cuenta con el apoyo logístico de aviones hidrantes y helicópteros, fundamentales para llegar a los sectores de acceso casi imposible. La labor de los equipos terrestres se ve dificultada por la ausencia de cursos de agua cercanos y las características agrestes del terreno. Las tareas de enfriamiento y control continúan mientras se mantiene la expectativa de que las lluvias, aunque muy escasas hasta el momento, colaboren finalmente en la consolidación de las áreas contenidas.
Desde la Secretaría de Gestión de Riesgo Climático y Catástrofes de Córdoba, el vocero Roberto Schreiner explicó que el principal obstáculo en esta etapa radica en la falta de humedad y el predominio de fuertes vientos, obligando a una logística sostenida con provisión de combustible y alimentos para garantizar la operatoria durante las largas horas de combate. Schreiner detalló que la contención inicial fue lograda exclusivamente a partir del esfuerzo “mano a mano” de los bomberos, ya que las precipitaciones recientes resultaron insuficientes para marcar una diferencia significativa.
El avance de las llamas afecta, además, a más de 1.200 hectáreas dentro del Parque Nacional Traslasierra, considerado uno de los montes nativos mejor preservados de Córdoba. La magnitud de la catástrofe llevó a las autoridades a extremar las medidas de prevención y vigilancia, advirtiendo sobre la posibilidad de reinicios debido a la persistencia de condiciones meteorológicas inestables. En este sentido, el origen del foco se atribuye en esta ocasión a causas naturales: la caída de un rayo durante una tormenta eléctrica, una particularidad poco frecuente en la estadística de incendios forestales del país, donde la mano humana suele estar involucrada.
La situación se mantiene en un estado de máxima alerta. El pronóstico señala la permanencia de temperaturas elevadas, escasa humedad y vientos intensos, lo que sostiene un “riesgo extremo” de incendio en toda la provincia. En tanto, el operativo continuará desplegado en la zona de Guasapampa y sus alrededores durante las próximas jornadas, mientras la provincia vuelve a enfrentar un drama periódico que pone en jaque no sólo a sus recursos naturales, sino a un modelo de prevención y respuesta cada vez más exigido por los extremos climáticos y la fragilidad ambiental de la región.


