**Tragedia en las Fuerzas Armadas: el tercer suicidio en una semana prende alarmas en el Gobierno nacional**
Facundo Gabriel Lima, un soldado voluntario del Ejército Argentino destinado al Liceo Militar General Espejo en Mendoza, se quitó la vida este jueves en su casa de Las Heras al dispararse en el pecho con un arma de su padre, un agente penitenciario. El joven, que estaba con licencia psiquiátrica vigente desde hacía un mes y medio, renovada cada quince días, no se encontraba en servicio ni en instalaciones militares al momento del hecho, que investiga la Oficina Fiscal N°1 de Las Heras y la Policía Científica provincial. Ese mismo día, la oficial médica del liceo lo contactó para evaluar su estado de salud, pero no trascendieron detalles de esa charla, mientras su pareja, la soldado Rocío González, también del mismo destino, denunció violencia de género contra él en el punto focal correspondiente, activando protocolos internos sin derivaciones judiciales inmediatas.
Este caso se suma a una seguidilla alarmante de tres muertes en el ámbito castrense en apenas siete días, lo que encendió luces rojas en el Ejecutivo y obligó a respuestas urgentes. El primero ocurrió el martes en la Residencia Presidencial de Olivos, donde hallaron sin vida a Rodrigo Gómez, un soldado de 21 años oriundo de Misiones asignado a seguridad interna; la causa está a cargo de la jueza Sandra Arroyo Salgado, con pericias de la División Homicidios de la Policía Federal, y Presidencia aclaró que solo emitirá datos oficiales vía judicial. Al día siguiente, miércoles, en la Guarnición de Ejército Monte Caseros (Corrientes), apareció muerto el suboficial principal Juan Pereira, de unos 50 años y con 28 de servicio; Gendarmería intervino y el Juzgado Federal de Curuzú Cuatiá caratuló “averiguación de causales de muerte” a la espera de autopsia, bajo hipótesis inicial de ahorcamiento.
La ola de tragedias provocó una reacción inmediata del ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, quien tras el caso de Pereira expresó: “Asumí para hacerme cargo de estas tristes situaciones, que nos afectan como sociedad y de forma muy particular a las Fuerzas Armadas”. Fuentes oficiales confirmaron que Presti ordenó al Estado Mayor Conjunto difundir un video con especialistas en salud mental hacia todo el personal civil y militar durante el fin de semana, para capacitar en detección, contención y gestión de crisis. El Ejército, por su parte, activó medidas administrativas y de acompañamiento en cada episodio, colaborando plenamente con la Justicia, aunque todas las causas siguen abiertas sin conclusiones definitivas.
El debate sobre la salud mental en las Fuerzas Armadas explota con fuerza ante esta secuencia, que reaviva cuestionamientos sobre contención psicológica, presiones internas y acceso a armas en contextos vulnerables. En el caso de Lima, no se hallaron indicios de terceros, pero pericias pendientes, incluida la autopsia, definirán detalles, al igual que en los otros hechos donde predominan presunciones de suicidio. Mientras el Gobierno impulsa convenios para atención de estos cuadros, queda en pie la incógnita de si estos sucesos aislados ocultan un mal endémico o son coincidencias fatales en una institución que lidia con presupuestos ajustados y demandas crecientes.
Autoridades mendocinas, como la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, mencionada en algunos reportes, lideran la pesquisa local, enfatizando la ausencia de violencia externa en el domicilio de Las Heras. El Ejército mendocino, sacudido por el golpe en su Guarnición, insiste en que Lima ingresó en 2020 y mantenía su licencia al día, pero el silencio inicial de cuartel contrasta con la urgencia oficial de romperlo ahora con campañas preventivas. Estas muertes no solo duelen en familias y unidades, sino que interpelan al país sobre el costo humano de la vida militar en tiempos de reformas y tensiones.


