octubre 8, 2026
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ECONOMIA

El FMI advirtió que el petróleo seguirá caro en 2027 y cómo impactará en la Argentina

El FMI advirtió que el petróleo podría seguir caro en 2027 y anticipó efectos sobre la Argentina

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, advirtió que los precios internacionales de la energía podrían mantenerse elevados hasta 2027, incluso si el conflicto en la zona del Golfo Pérsico concluye en el corto plazo. Esta proyección adiciona presión sobre los países importadores de combustibles y plantea nuevos desafíos para las economías que aún enfrentan niveles elevados de inflación.

Según la funcionaria, los mercados ya consideran un escenario de petróleo caro durante un período prolongado. Los contratos futuros del Brent, uno de los principales referentes globales, anticipan valores elevados para el próximo año. En las últimas jornadas, el barril se ubicó cerca de los USD 100, mientras los operadores seguían con cautela la recuperación de los flujos de crudo provenientes del Golfo.

Al aumento del petróleo se suma el incremento de los márgenes de refinación, un factor que encarece los derivados, como la nafta y el gasoil. Esta combinación llevó los precios minoristas del diésel y otros combustibles a niveles históricamente altos en diferentes mercados. El impacto no se limita al valor del barril: también incluye los costos asociados al procesamiento, el transporte y la distribución de los productos energéticos.

En la Argentina, la evolución internacional del crudo influye directamente sobre la formación de los precios en los surtidores. Durante las últimas semanas, Shell, Axion y Puma aplicaron aumentos de entre 2% y 5%, mientras que YPF comunicó una suba promedio cercana al 1% en todo el país. No obstante, las compañías suelen aplicar mecanismos de amortiguación para evitar que las variaciones internacionales se trasladen de manera inmediata y completa al consumidor.

Ese esquema permite moderar el impacto inicial, pero no elimina la presión sobre los precios. Si el petróleo permanece elevado durante varios meses, las empresas podrían enfrentar mayores costos y verse obligadas a actualizar los valores de los combustibles, aun en un contexto de demanda interna debilitada. La magnitud de los ajustes dependerá de la duración del conflicto, de la oferta global y de las decisiones comerciales de cada compañía.

Otro elemento relevante es la política impositiva. El Gobierno volvió a postergar hasta el 1 de noviembre la actualización de los impuestos internos aplicados a las naftas y al gasoil. Esta decisión contribuye a contener transitoriamente los precios finales, aunque también demora el traslado de aumentos que podrían acumularse para períodos posteriores.

El encarecimiento de los combustibles tiene efectos más amplios sobre la economía. El transporte de cargas, la distribución de alimentos y otros bienes, el traslado de pasajeros y los costos de producción dependen en gran medida del gasoil y de otros derivados del petróleo. Por esa razón, una suba sostenida de la energía puede trasladarse gradualmente a los precios de diversos productos y servicios.

Para la Argentina, el desafío consiste en administrar el impacto de un escenario externo adverso sin profundizar las presiones inflacionarias. Mientras las empresas intenten absorber parte del aumento y el Gobierno mantenga postergados algunos impuestos, el efecto podría ser gradual. Sin embargo, si el valor internacional del crudo continúa cerca de los niveles actuales durante 2027, la capacidad de amortiguación podría reducirse y el costo terminaría reflejándose con mayor fuerza en los surtidores y en el resto de la cadena económica.

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