Argentina ha expulsado al encargado de negocios de la embajada iraní en Buenos Aires, Mohsen Soltani Tehrani, declarándolo persona non grata y ordenándole abandonar el país en un plazo de 48 horas. Esta medida, anunciada por la Cancillería a través de un comunicado oficial del canciller Pablo Quirno y replicado por el presidente Javier Milei, responde directamente a un comunicado amenazante emitido el día anterior por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.
La decisión se fundamenta en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que permite a un Estado soberano expulsar a un diplomático sin necesidad de detallar motivos específicos. El gobierno argentino califica las declaraciones iraníes como “acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes” contra la República Argentina y sus más altas autoridades, en un contexto de escalada diplomática. Este paso marca un quiebre total en las relaciones bilaterales, que ya estaban tensas por la reciente designación de la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista por parte de Buenos Aires.
El comunicado iraní no solo condenó formalmente la medida argentina, sino que incluyó una advertencia explícita: “Esta decisión genera responsabilidad internacional para el Estado argentino”, una frase típica de la retórica confrontativa del régimen teocrático de Teherán cuando enfrenta sanciones internacionales. Esta reacción se produce en medio de un escenario geopolítico volátil, marcado por ofensivas militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, incluyendo ataques a infraestructuras clave como un centro de datos de Amazon en Bahréin, y amenazas de bombardeos a más empresas tecnológicas.
La tensión entre ambos países no es nueva, pero se agrava por la alineación explícita de la política exterior argentina con actores que confrontan directamente al régimen iraní, como Estados Unidos e Israel. Paralelamente, en la región, la embajada estadounidense en Bagdad ha emitido alertas de Nivel 4 por posibles ataques de milicias proiraníes en Irak, incluyendo riesgos de secuestros y fallas del gobierno iraquí en prevenir terrorismo, lo que ilustra la proyección de la crisis iraní más allá de sus fronteras.
Este incidente diplomático ocurre en un día cargado de simbolismo en Argentina, coincidiendo con actos conmemorativos por Malvinas, donde Milei reafirmó el compromiso con las Fuerzas Armadas y la soberanía nacional. Mientras tanto, el conflicto en Oriente Medio impacta mercados globales, con el Bitcoin cayendo un 4% adicional a mínimos desde 2024 debido a la escalada bélica. La expulsión de Soltani Tehrani anticipa un deterioro mayor en las relaciones Argentina-Irán, en un mundo polarizado por guerras proxy y alineamientos estratégicos.

