noviembre 29, 2025
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Crisis en Essen: más de 30 despidos por baja de consumo y aumento de importaciones en su planta de ollas en Venado Tuerto

**Crisis en Essen: Despidos masivos y la apuesta por las importaciones**

La histórica fábrica de ollas Essen, emblema de la industria metalúrgica argentina, atraviesa su peor momento en décadas. La planta ubicada en Venado Tuerto inició un ajuste profundo que incluyó más de treinta despidos, reducción de turnos y modificaciones directas en varias líneas de producción. La empresa avanzó con ceses que alcanzaron tanto a trabajadores de planta como a personal eventual, en un contexto marcado por la caída del consumo y por el ingreso creciente de productos importados que desplazaron etapas históricas del proceso industrial local. El recorte se convirtió en uno de los más significativos dentro del rubro de artículos metálicos para cocina en la región y generó preocupación entre los operarios por la magnitud del impacto.

**La magnitud del ajuste**

Las desvinculaciones se desarrollaron en distintas áreas de la fábrica, afectando principalmente a sectores de fundición, mecanizado y terminación, donde la actividad descendió de manera sostenida durante los últimos meses. De los 34 despidos confirmados, 17 son de planta permanente y los restantes son trabajadores eventuales. Sin embargo, el secretario general de la UOM Venado Tuerto, Diego Olave, explicó que Essen ya viene realizando bajas escalonadas desde hace aproximadamente tres meses, en grupos de dos a cuatro trabajadores. “A estas treinta y cuatro se le suman entonces 58, incluidos los eventuales por supuesto, pero no dejan de ser bajas”, señaló el referente gremial. Parte de los trabajadores cumplió tareas durante años dentro de la planta y formó parte de la estructura tradicional que acompañó el crecimiento de la marca en el país. La reducción incluyó también al personal eventual, que operó en líneas que registraron menor rotación de productos.

**Caída del consumo y reemplazo por importaciones**

El primer factor que incidió en la decisión empresarial fue la baja del consumo. La venta de ollas de aluminio, sartenes y otros artículos domésticos se contrajo en casi todos los segmentos del mercado. Los comercios informaron una rotación menor y trabajaron con inventarios que no descendieron al ritmo de años anteriores. La demanda se redujo de manera sostenida y dejó a la fábrica con niveles de producción más bajos que los habituales. Ese escenario llevó a la compañía a frenar turnos, disminuir horas operativas y reorganizar la distribución de tareas entre los sectores.

El segundo factor fue el ingreso de material importado desde China, que modificó el esquema productivo de Essen. Olave destacó este punto en sus declaraciones y aseguró que la llegada de piezas semiterminadas generó un cambio directo en la dinámica interna. Aproximadamente el 45% de los componentes que antes se fabricaban en Argentina ahora provienen de China. En áreas donde operaban alrededor de treinta trabajadores, la empresa cubrió la actividad con equipos reducidos de aproximadamente ocho operarios. El cambio respondió a la incorporación de insumos que ingresaron ya procesados y que reemplazaron etapas de fabricación local, como fundición, mecanizado y preparación de superficies.

**Transformación de la estructura productiva**

Ese desplazamiento alteró la estructura histórica de la fábrica. Las líneas que dependían de procesos completos dentro de la planta quedaron limitadas a tareas de ensamblado y terminación. La presencia creciente de productos provenientes de Asia redujo la necesidad de mano de obra para sostener la cadena industrial propia de Essen. Trabajadores que se dedicaron durante años a la elaboración de piezas de alta resistencia quedaron sin actividad cuando las partidas importadas ocuparon ese espacio. La firma aplicó cambios en turnos y horarios. Algunas líneas funcionaron con dotaciones mínimas y otras directamente quedaron inactivas durante períodos determinados.

**Un legado en riesgo**

Essen no es una empresa más: sus ollas, conocidas por su durabilidad, construyeron una identidad propia dentro de la cocina argentina. La compañía surgió a finales de los años setenta, cuando Wilder Yasci, hijo de inmigrantes nacido en Villa Cañás y radicado luego en Venado Tuerto, impulsó un proyecto propio basado en la fundición de aluminio. La idea surgió durante un viaje a Nueva York, donde Yasci observó un modelo similar en una tienda Macy’s, en un momento en que el mercado argentino ofrecía únicamente piezas de hierro, chapa, cobre y acero. Con más de cuatro décadas de actividad, la empresa mantiene presencia en seis mercados de América Latina. Además de Argentina, opera en Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y, de manera reciente, también en México. Aproximadamente el 30% de la producción se destina a estas filiales y forma parte del plan de crecimiento regional que la compañía sostiene.

Sin embargo, la crisis actual obliga a reconfiguraciones que ponen en tensión su tradicional modelo de producción local. La situación en Essen refleja un escenario más amplio: sectores metalúrgicos con costos crecientes, capacidad instalada ociosa y un mercado que se achica, mientras las importaciones ganan terreno. Oscar Infante, titular de la UOM de Venado Tuerto, expresó su preocupación por el impacto directo en los empleados: “Ha bajado la producción y los trabajadores lo ven día a día en sus puestos de trabajo”. La reducción de personal dejó a la planta con una estructura más pequeña y con líneas adaptadas a un esquema que combinó producción local con insumos externos, marcando el fin de una era para una de las marcas más emblemáticas de la industria nacional.

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