El Bitcoin experimentó este martes una de las caídas más significativas del año al perforar la barrera de los USD 90.000 por primera vez en siete meses, encendiendo luces de alarma en los mercados financieros internacionales. El desplome de la principal criptomoneda del mundo representa una baja acumulada cercana al 30% desde su pico máximo, alcanzado a finales de octubre, cuando cotizaba por encima de los USD 126.000. Al cierre de la jornada, la cotización rondaba los USD 90.908, llegando a tocar un mínimo diario de USD 89.287.
La abrupta baja se enmarca en un contexto de creciente cautela inversora y un marcado retroceso del apetito por el riesgo que domina las plazas financieras globales. En las últimas seis semanas, desaparecieron cerca de USD 1,2 billones del valor total del mercado cripto, cifra que pone en evidencia la magnitud del ajuste en el sector. Según analistas consultados por agencias internacionales, este fenómeno se explica principalmente por la incertidumbre vinculada a la política de tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos y una aversión al riesgo potenciada tras el rally alcista que había encendido expectativas meses atrás.
El efecto cascada, aseguran desde Hong Kong y Londres, se vio amplificado por una ola de ventas protagonizada tanto por empresas institucionales como por inversores minoristas, muchos de los cuales habían ingresado durante el auge de precios. Joshua Chu, referente de la industria cripto asiática, remarcó que cuando los pilares de soporte se debilitan y la incertidumbre domina el panorama macroeconómico, la confianza se erosiona rápidamente, provocando salidas masivas y potencial riesgo de contagio entre otros activos financieros.
Otro factor relevante detrás del retroceso es el enfriamiento del entusiasmo regulatorio en Estados Unidos. Las expectativas de una regulación indulgente, que había oficiado de motor para la suba de precios, se diluyeron ante un entorno político menos propicio para el sector, lo que generó además importantes salidas de fondos cotizados (ETF) ligados a activos digitales. Joseph Edwards, analista de Enigma Securities, afirmó que la presión vendedora no es “extraordinaria”, pero que se produce en un momento de cierta debilidad compradora, sobre todo tras el “flash crash” de octubre que barrió con posiciones apalancadas por valor de USD 19.000 millones.
Mientras tanto, el escenario abre interrogantes para los próximos meses. Operadores advierten que la volatilidad podría continuar y no descartan nuevas caídas, posiblemente hasta la zona de los USD 80.000 si no mejoran las señales de estabilidad macroeconómica internacional. En este marco, muchos inversores buscan refugio en activos de menor riesgo y observan expectantes las próximas decisiones monetarias y fiscales que puedan traer algún alivio al convulsionado mundo de las criptomonedas.


