La ministra de Seguridad presentó “Manos a la Obra”. Esta iniciativa busca integrar a los internos en tareas laborales, generando controversia en el ámbito político y social.
La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, anunció el lanzamiento del programa “Manos a la Obra” en el Complejo Penitenciario de Ezeiza. El objetivo es que todos los presos del país realicen actividades laborales dentro de las cárceles. Bullrich enfatizó que esta iniciativa es fundamental para la reestructuración del Servicio Penitenciario Federal (SPF) y para restablecer la deuda que los internos tienen con la sociedad. Durante el evento, también interactuó con internas y destacó la importancia de su participación activa en el mantenimiento de las instalaciones penitenciarias.
Bullrich argumentó que, de acuerdo con el Código Penal, las personas privadas de libertad deben asumir la responsabilidad de mantener las cárceles. “Si un juez nos dice que le tenemos que pagar por no trabajar, vamos a llegar hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación”, afirmó.
Bullrich busca erradicar lo que ella llama “la cultura tumbera”, que vincula a los internos con el ocio y la inactividad. “El ocio no es un tratamiento penitenciario”, destacó, argumentando que todos los presos deben tener la oportunidad de trabajar, o de lo contrario, no recibirán ningún pago.
Además, la ministra anunció que presentará un proyecto para modificar la ley de ejecución de penas. El fin de esto es establecer de manera clara que solo se pagará a quienes realicen tareas laborales. Bullrich explicó que las cárceles son un reflejo de los impuestos que los ciudadanos deben pagar. También, subrayo que es injusto que los recursos destinados a su mantenimiento provengan de aquellos que han sido víctimas de delitos.
El subsecretario de Asuntos Penitenciarios, Julián Curi, y el director nacional del SPF, Fernando Martínez, también participaron del anuncio. Respaldaron la iniciativa y detallaron algunos de los cambios que se implementarán en el sistema penitenciario. Se planea aumentar la ocupación laboral en las cárceles, que actualmente se encuentra en un 34%, con la meta de alcanzar más del 60%. Además, se prevé que los internos participen en la confección de uniformes y en otras tareas esenciales para el funcionamiento del sistema.


